Tuesday, April 08, 2008

Cementerio2

Eran las 4.
Dia de piedra. Dia de piedra invernal. He de acostumbrarme a él como todos los demás inviernos, digo, por algo me gustaban,por algo.

Las hojas seguían cayendo pero ya no tan apresuradamente como en otoño.El invierno había caido más fuerte.Esta vez no había nieve como se esperaba, había lluvia. Una lluvia tan recia y terca como las que él recordaba cuando iba de mano de su padre. Por los charcos y por las calles empedradas. Antes que todo lo que paso, lo hiciera crecer. Antes de que todo lo que creció lo haga olvidar. Es extraño como cuando llegas a un tope en tu vida y te replanteas todo lo que ocurre a tu alrededor. Cómo tantas cosas cambian y a tí si te choca. Te choca, pero no quieres ni decirtelo a ti mismo. Sabes qué es y que te duele. Pero no quieres ni siquier explicartelo. Porque resulta absurdo. Tanto que desechas el pensamiento para no darle más vueltas.
Apartó las almohadas y las mantas. Estaba harto del calor que emanaban.
Estaba harto del frío de afuera.
Tu alma está tan fría...tan fría Alex!
¿Qué era de tí? -dijo Eduardo en un eco casi inflexible. Que hacen contigo?

Estaba harto de los ecos. Estaba harto de las visiones, estaba harto de las torturas. Estaba harto.Completamente harto. Ya se había tragado mas de 2 calmantes. Uno más y no podría ir a dictar clase y tampoco terminar de escribir los poemas que quería para esta tarde.

Haz partido al viento
como fría ceniza
haz volado como el
hollín...como el barro,
haz florecido lejos.
No he de tocarte jamás.